Silba el viento dentro de mí.
Estoy desnuda. Dueña de nada, dueña de nadie, ni siquiera dueña de mis certezas, soy mi cara en el viento, a contraviento, y soy el viento que me golpea la cara. E.G.
Quiero compartir la noche de muertos tan hermosa que viví en Sayulita, en casa de Dadou.
No puedo expresar gran cosa, no tengo fotos, sólo la sensación de una noche eterna con algunos amigos, compartiendo, música, danza, perfomance, fuego, agua, cantos, magia, amistad... Dejando que el momento no se esfumara y consiguiendo estar presentes en esa noche de tanta vida. No podíamos irnos y nos quedamos Rocío, Omar y yo con Dadou y su extraordinaria hospitalidad, dejando que la resaca se diluyera con sol, agua, danza y gratitud.
No sé si podré expresar muy bien lo que fueron esos cuatro días en Yelapa. Yelapa es una pequeña población costera a la que sólo puedes llegar en barco con la jungla llegando justo al mar. Allí fui para un retiro de tres días con una chamana huichola llamada Arcelia. Gracias a Chrissie y Sarah, madre e hija que gestionan este lugar, El Jardin, pude participar en estas ceremonias a cambio de trabajar en la finca en lo que hiciera falta.
En este retiro vivimos la ceremonía del fuego sagrado y del temazcal con la supervisión de las sagradas medicinas(el jícuri-peyote y la santa maría- desde ese momento siempre la llamaré así). Que nos guiaron en el camino de la liberación del miedo y la sanación del corazón.
Este fue mi segundo viaje con jicuri. El primero, hace ya diecisiete años, me cambió completamente la vida, éste segundo llego con muchas certidumbres en mi corazón, pero me dio matices de entendimiento y lo que es más importante de comprensión. La compasión tomó su lugar y viví todas las certezas que mi mente ya sabía.
Todo de la mano de catorce mujeres sabias y conscientes, cada una en su camino, en su proceso pero todas luminosas. Nuestros cuerpos desnudos se acercaban sin máscaras, sin tensiones, con la franqueza de saber que todas estamos juntas en la misma batalla, la de dejar que nuestro ser interior sea el que se asome cada vez más a nuestra mirada y que las falsas identidades que hemos ido construyendo a lo largo de nuestra vida se vayan diluyendo en lo que son, ilusiones dentro de este mundo construido de ilusión.
Construimos un temazcal con hojas de palma e hilo, con cobijas y amor. El cielo nos acompañó y nos retó, con sol, lluvia, truenos y unas estrellas que nos recordaban a nuestro origen. Somos las mujeres azules, porque venimos del cielo. Somos diosas en evolución, como nos decía Arcelia.
La verdad afloraba y vi cómo en el dolor más intenso, existe el amor más inmenso. Que la persona que te infringe el dolor más profundo, es la persona que más te ha amado y ése es su sacrificio, darte la lección más importante a costa de verte sufrir. Mi mamá estaba allí más presente que nunca, mi papá también.
Los demás también estábais pero en diferentes detalles, en el contacto del suelo mojado con los pies desnudos, en el mar oscuro rodeándo mi cuerpo iluminado por las estrellas, en la sonrisa de la compañera, en la dura tierra que se resistía a ser horadada...
Qué puedo decir de Arselia, que es la persona más aproximada a lo que he conocido como maestra, y me recordaba a lo que Castaneda decía de don Juan. Una india de edad indefinible, parecía una niña, una adolescente y una anciana a cada momento. Una seriedad y rudeza firmes, combinado con un humor carcajeante y contagioso. Una persona con una trayectoria cabrona y qué sabe muy bien qué es el sufrimiento y cuál es la sanación. La última vez que la vi, recuerdo su mirada a dos centímetros de mi cara, cargada con milenios de experiencias y con una luz a la vez nueva, incisiva, imposible de zafarse. Y recuerdo sus palabras, "cuando quieras saber, mira al fuego y pregúntale, ahí está la verdad".
La verdad más profunda que me dijo el fuego es que mi camino de desapego es el único camino posible, porque es la única forma de entrega total al otro, sin dejar nada atrás, ir hacia delante con todo, sin pensar en la vuelta. Ya no hay vuelta atrás. Ya no hay vueltra atrás.
Como en la más pura improvisación de Contact, das todo el peso y te apoyas en el otro, confías en que te va a sostener con su peso, si no es así, estás preparado para la caída y vas danzando mientras resbalas, caes, te deslizas en el suelo, te levantas y sigues danzando y dando porque es una fuerza que no se agota nunca.
Este mes de octubre está siendo el mes de la duda. Dudo de todo, de cada pequeña cosa, pero a diferencia de otros momentos, estas dudas no me paralizan. Me muevo y suceden cosas, cada día sucede algo. Sólo necesito pisar la calle y algo sorprendente aparece. A veces son pequeñas cosas, otras, muestras de grandes promesas, pero todo lo veo como humo. No veo nada concreto, sólido, pero me relaciono con todo como si tampoco importara demasiado eso, estando presente de todas formas. El puro "desatino controlado".
Muchos dicen que este mes, junto a noviembre, son los meses de la siembra en Vallarta, y después en temporada alta se recoge todo este trabajo.
Yo voy sembrando mis semillitas, sin saber muy bien, qué será de ellas y sin saber si realmente ése es el lugar apropiado. Todo está en el aire.
La única atención es no perder la posición y dejarse caer en la preocupación y el miedo a la incertidumbre. Ése es mi mayor peligro. Ésa es la razón por la que centro mi mirada en mi interior más que nunca en estos momentos.
Hace una semana y media encontré otro círculo social en Vallarta, el de los artistas, músicos, bailarines, etc... En este poco tiempo he compartido bolos, jam sessions, audiciones y perfomances con todos ellos. ¿Qué vendrá de esto? Como dicen aquí "Saaabe" pero que me quiten lo bailao(nunca mejor dicho).
Después de presentarnos, a la media hora esto sucedía:
Aquí Cameron y Kristina, de Colorado que se dedican a la música tradicional árabe, unos personajes encantadores:
Silvia y Paolo, ella mexicana y él de Génova que hace cuatro años se dedican a hacer música lo más dignamente posible, mezclando flamenco, música hindú y árabe.
Un día en casa de Dadou, la madre de Lecomte. Lecomte es compañero de meditaciones en casa de Raúl. Él es pianista y ahora está colaborando con Gandharva Kirtana incluyendo teclados en algunos mantras. Dadou es una cliente desde hace dos semanas. Una mujer lindísima con la que hago exclusivamente sesiones de core. Un lujo poder hacer sesiones con esta mujer tan sensible y consciente. Remarcando el hecho de que cada sesión es un día disfrutando de su generosa hospitalidad y su interesante plática.
En esta ocasión estuvimos con Raúl también y pudimos disfrutar al final del día de una espectacular puesta de sol desde arriba de Sayulita.
Este agosto ha sido eterno, cada día era un mundo de sucesos internos o externos que lo hacían único. Ha sido maravilloso pero contrariamente a como suele suceder no ha pasado volando el tiempo, se ha detenido tantas veces!
Muchas cosas han sucedido o se han asentado. Gentes de mi cotidianidad que siguen transitando, nuevas personas con nuevos colores, personas ya conocidas con nuevas propuestas, la presencia de mi madre, la visita de una muy buena amiga, y la despedida de la persona más importante para mí en Vallarta.
Son retazos de vida que aún no han reposado, lo harán en septiembre, el mes de más calor y humedad, de clima más agitado y el más tranquilo en Vallarta. Que para mí se muestra como una incertidumbre total.
Aquí Wenceslao, un defeño que regenta con su esposa Pati el Oro Verde, donde sirven el mejor café de Vallarta. El lo tuesta, lo muele y lo vende. Allí compro mi café y me deleito con su plática, sus canciones de son jarocho y sus amigos que se dejan caer.
Ceci vino a México y pasó muchos días conmigo en mi refugio de luz y aire. Con ella estuvimos disfrutando de su familia, Sus padres, su hermana Emma, su tía Gabi, su prima Andrea... Mi casa estuvo transitada de muchos rostros y momentos de plenitud hermosos.
Mi espacio de meditación se agranda y ocupa mucho más espacio que antes, compartiéndolo con personas realmente especiales.
Víctor, el espejo más duro y más cálido, se marcha durante un tiempo a realizar sus sueños y yo me siento feliz de verlo tan cercano y en paz. Nuestro encuentro en Vallarta ha sido un regalo compartido que, después de mucho aprendizaje, nos deja en nuestras bocas el dulce sabor de la gratitud. En breve comenzarán a materializarse algunos de los míos y nuestra despedida augura nuevos encuentros en nuevos lugares.
Mi vertiente artística se mostró en el hotel Dreams y muchos quedaron sorprendidos de quién era yo, qué hacía y qué música era aquélla. Ha sido el pistoletazo de salida de otros proyectos con más o menos fundamento.
No lo sé, sólo sé que en mi tobillo está el recordatorio de las emanaciones del águila, allá a donde me dirijo. De momento abro los brazos lo máximo que puedo para dar la bienvenida al otoño más incierto de mi vida
Una preciosa semana. Con visitas del otro lado, de éste y con mucha belleza.
Mi Ceci bajó del avión y me esperó para pasar una noche eterna y mágica donde hubo cabida a palabras, risas, masaje y vida.
Kirtan con la luna llena en Conchas Chinas, finalizada con un baño a dúo con Rocío.
Pláticas y intercambios con seres hermosos y mi delfín cada vez menos tortuga.
Ahora es el momento de dar las gracias a cosas hermosas.
Doy gracias a Vallarta por tanta belleza Doy gracias a los cantos que abren mi voz y la hacen fuerte y clara Doy gracias a los rostros hermosos que muestran verdad Doy gracias a los abrazos mudos y cálidos Doy gracias a mi delfín que se muestra con cada vez menos coraza Doy gracias a las fuerzas naturales que me colocan en mi lugar Doy gracias y gracias y gracias.